16.2.15

Sobre el Socialismo EN el Siglo XXI

El Socialismo en el Siglo XXI

El Socialismo es un sistema social y económico que irrumpió en la historia de la humanidad a principios del siglo XX. A finales del mismo siglo sucumbió como tal cuando en su núcleo central, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, tenía 15 Repúblicas, más de 22 millones de kilómetros cuadrados, cerca de 300 millones de habitantes, era la segunda potencia mundial con el Partido Comunista más poderoso de la tierra compuesto de cerca de 40 millones de militantes. Y esta realidad socialista se disolvió en cerca de cinco años a finales del Siglo XX curiosamente sin el derramamiento de sangre que tuvieron otros cambios revolucionarios del sistema económico como la disolución del Imperio Romano, la Revolución Francesa y la Independencia de las colonias de América. Ahora, han quedado algunos países que impulsan su sistema económico basado en los principios del Socialismo del siglo XX, uno sumamente exitoso como China, segunda potencia mundial a punto de rebasar a Estados Unidos y otros soportando el peso de formas de gobierno que parecen residuos del despotismo asiático como Corea del Norte que lleva tres generaciones de liderazgo de una sola familia gobernante y con grandes dificultades económicas como Cuba, que angustiosamente lucha entre períodos de austeridad y bloqueo económico sistemático siendo la primera revolución socialista del hemisferio occidental.

En todas las realizaciones del ser humano, los buenos resultados son generalmente una acumulación de intentos fallidos. La posibilidad del acierto del socialismo seguramente se asienta en la serie de errores que constituyen lecciones de la historia.

Para sincronizarse con las leyes de la historia el ser humano tiene que hacer acopio de su capacidad teórica y práctica, combinando el conocimiento de las leyes de la sociedad con su finalidad conciente, su idealismo se convierte en una posibilidad real y en una fuerza física que actuá forjando correlaciones de fuerzas políticas para tomar, conquistar, mantener y también perder y recuoerar el poder del Estado en la eterna búsqueda de una sociedad armoniosa camino trazado entre otros por el viejo Platon.

Esta lucha entre capitalismo y socialismo, los dos sistemas económicos de nuestro tiempo, esta vigente. Fortalecido uno y debilitado el otro, péro ambos con heridas todavía sangrantes, con cicatrices, intereses y comportamientos, indivicuales y colectivos, voluntarios e involuntarios han continuado la dura lucha entre cambios de gobiernos, acuerdos y desacuerdos de paz y de guerra, golṕes de Estado, guerras mundiales y locales, de alta, media y baja intensidad y de guerra de guerrillas. Y al final todo tiene un contenido económico, la guerra es la contiuación de la política por medios violentos, armados, lo dijeron Clausewitz y Mao y la política es la economía quintaesenciada lo dijo Lenin.

Lo entendamos o no la humanidad ha luchado, lucha y luchará por un principio que a la vez es fin. El respeto al trabajo como fuente de creación de la riqueza. El trabajo es la fuente del valor como lo descubró es escosés Adam Smith. Y este respeto al trabajo, de darle a cada quien según su trabajo y su capacidad para trabajar, es el principio del Socialismo, como sistema económico, político, social y ético. Pero las condiciones del respeto al principio del trabajo no emanan de la generosidad del ser humano si consideramos que la economía se basa en leyes de naturaleza social, en donde cada quien persigue su propio beneficio y sin proponperselo beneficia a los demás como precisaba Smitn; entonces el respeto socialista al principio del trabajo se impondrá cuando la capacidad de producción del ser humano por medio del desarrollo de la tecnología sea tal que nadie necesitará explotar a nadie para tener las condiciones materiales de vida necesarias y deseadas. Y aún así, con todo el bienestar asegurado, será necesaria tanto la persuasión como la represión para poner en cintura el comportamiento humano.

En el Siglo XIX un francés de la nobleza decadente convertido en un ascendente revolucionario, contemporizaba con Smith pero desarrollaba el credo de que la nueva sociedad debería basarse en el trabajo, pero además en el respeto al trabajo, dándole a cada persona lo que corresṕondiera a sus obras. Pero la sociedad industrial que San Simon vio como la madre de dicho respeto devino en la práctica una madrasta insensible que entendió que respetar es explotar. El nuevo cristianismo que soñaba San Simón, humano y productivo al mismo tiempo reveló su esencia de esclavitud asalariada, como la caracterizó Lenin. Pese al “fracaso” de San Simón que tuvo la “utopía” de proyectar una sociedad en donde el trabajo productivo fuera el centro del status social su principio esta vigente como guía y se puede actualizar todavía en el siglo XXI, al menos nadie lo ha contradicho, nadie lo ha modificado y casi nadie lo ha recordado en su fundamento filosófico económico de la práctica política, y muchos lo recitan de memoria como deseando una inexistente sociedad “sin pecado concebida”.


Y es que en el principio del trabajo se condensa lo económico y lo político. Luchar por su plena realización es luchar por el futuro de la humanidad. Existen leyes económicas que constituyen la realidad del trabajo y de la fuerza de trabajo. Ya sabemos por Marx que el trabajo es el proceso de desgaste de la fuerza de trabajo y nos recordó que son tan diferentes como digesión y capacidad para digerir. Y tanto él como Engels dejaron muchas cosas claras de las leyes del desarrollo económico y social que conduce a la destrucción del capitalismo, pero dejaron pocas cosas claras sobre las leyes de construcción del socialismo.

Evaristo Hernández

13.2.15

A cada uno según su trabajo

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Tomado de:
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Las negrillas son para efectos de estudio.
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A cada uno según su trabajo

Rebelión

“En todas las situaciones tuvo que interesarles a los hombres el tiempo de trabajo que cuesta la producción de los medios de subsistencia, aunque ese interés no sea el mismo en los distintos estadios del desarrollo”. El Capital, Karl Marx.

Pablo González, moderador del foro economistas rojos, a raíz de mi trabajo “Socialismo y ciencia” publicado en Rebelión, hace algunas afirmaciones y me formula algunas preguntas. Afirma que mi concepción del socialismo es plana y cerrada, no dialéctica, que no hablo nunca del comunismo, que el socialismo es una etapa de transición al comunismo, y que la economía comunista se basará en los bonos de tiempo de trabajo. Y me pregunta: ¿habrá mercado comunista en el comunismo? Responderé a todas estas cuestiones por partes.

La primera pregunta que debemos hacernos es en qué época histórica nos encontramos. Yo creo que nos encontramos en la época de transición del capitalismo al socialismo y no en la época de transición del socialismo al comunismo. De manera que lo materialista será hablar de cuáles son los rasgos de transición del capitalismo al socialismo, y lo dialéctico será concebir la época actual como una época de transición. Una de las leyes de la dialéctica más olvidada es la de que entre los contrarios hay transición y no sólo oposición y negación. Lo antidialéctico es concebir el capitalismo y el socialismo como dos contrarios que sólo se oponen y entre los cuales no hay transición. Y concebir la época actual, como sucede en el pensamiento económico de Ernesto Guevara, como la época de la transición del socialismo al comunismo es idealismo.

Originariamente, antes que el socialismo se hiciera real, el comunismo se dividía en dos etapas: socialismo y comunismo. Se reconocía que el socialismo era una etapa necesaria porque se percibía con claridad que el Estado socialista seguiría siendo una forma de organización de la violencia, que seguiría estando dotado de ejército, policía y cárceles. No obstante, en el ámbito de la economía se pensó que en el socialismo la riqueza no se produciría como mercancía sino por medio de un plan científico. La práctica ha demostrado que esto no es así: en el socialismo, incluso en las economías socialistas planificadas, las determinaciones mercantiles han estado y siguen estando presentes. La práctica ha demostrado que en el socialismo la riqueza se tiene que seguir produciendo como mercancía. Y en el ámbito de la teoría se ha vuelto crucial distinguir con claridad la forma mercantil de la riqueza de la forma de capital.

La economía socialista se rige por el principio de a cada cual según su capacidad y a cada uno según su trabajo. De manera que en esta época quien más trabaja más salario debe cobrar, y quien menos trabaja menos salario debe cobrar; al igual que quien realiza una trabajo de mayor calidad debe ganar más que quien realiza un trabajo de menos calidad. Dada esta determinación de a cada uno según su trabajo, dado que este principio creará inevitablemente diferencias de fortunas entre los hombres, es obvio que el miembro de la sociedad socialista será todavía una persona egoísta. Por el contrario, la economía comunista se rige por el principio de a cada cual según su capacidad y a cada uno según su necesidad. Aunque yo trabaje mayor número de horas que otra persona o mi trabajo sea de mayor calidad, no por ello percibiré un salario más grande que el suyo. Yo percibiré como salario lo que necesite para vivir. Serán mis necesidades las que determinen con qué parte de la riqueza creada por todos me quedaré yo, y no la cantidad y la calidad de mi trabajo. El miembro de la sociedad comunista será una persona comunista, una persona que no desglosa su interés personal de su interés social, sino que en vida diaria el interés social será el predominante y con el que hará coincidir su interés personal. Dicho de otra forma: la persona comunista es aquella persona cuyo interés personal es su interés social.

La cita que aparece al inicio de este trabajo destaca que en todas las situaciones sociales debió interesarle al hombre el tiempo que cuesta producir la riqueza. Yo creo que en el comunismo los hombres no serán tan tontos como para dejar de lado la ciencia económica, al igual que tampoco dejarán de lado el resto las ciencias naturales, históricas y filosóficas. Y si esto es así, seguirá siendo necesario saber cuánto cuesta producir la riqueza. En el comunismo el Estado seguirá existiendo como administración económica. De manera que el cálculo de lo que cuesta producir la riqueza seguirá siendo esencial. La ley del valor seguirá imperando. Pero ya no se manifestará como una ley ciega que genera desequilibrios entre los hombres, sino que su conocimiento científico habrá permitido a los hombres liberarse de su dominio. Con el comunismo la sociedad no se para, como si todo estuviera dicho, seguirá su marcha, y con ella su marcha económica. Las leyes objetivas del desarrollo social seguirán existiendo en el comunismo, la diferencia con respecto a las épocas precedentes estriba en que estarán bajo el dominio conciente de los hombres.

No creo que pagar mediante bonos de trabajo en vez de por medio del dinero sea signo de un cambio en las relaciones sociales de producción entre los hombres. Creo que el bono trabajo es una forma imperfecta y artificial de dinero. El bono trabajo se emplea como medio de pago por parte de la empresa y como medio de compra por parte del trabajador. Por lo tanto, el bono de trabajo no queda libre de las determinaciones mercantiles. Y vuelvo y repito: es una forma imperfecta y artificial de dinero. La pregunta sería ahora esta otra: ¿es el bono de trabajo un medio de compra más eficaz que el dinero y un mejor modo de distribuir la riqueza? Respondo con rotundidad que no. En el comunismo desaparecerá la lucha de clases, pero no la lucha por la producción y la lucha por la ciencia.

Francisco Umpiérrez Sánchez es director del CEKAM
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27.1.15

Digresión sobre Justicia Social

Una digresión  sobre la Justicia Social

Lo perfecto es enemigo de lo humano. Lo perfecto no existe como realidad, existe como ideal. Lo perfectible sí existe como realidad y como idea. La búsqueda de lo perfecto forma parte de la perfectibilidad. En la sociedad lo perfecto y por lo tanto perfectible es la justicia social. El perfeccionamiento social es lucha, es confrontación por la justicia, confrontación a muerte y confrontación negociada dependiendo de las circunstancias,  Nunca llegaremos como raza humana a un estadio puro de justicia, existirá la lucha entre justicia e injusticia siempre, como existe el color negro con el blanco. Pero ése es el escenario perfecto y perfectible para la lucha por la justicia, sin él, la lucha entre justicia e injusticia no existiría. El punto es quien manda, manda la justicia o manda la injusticia y se trata como raza humana, sin duda, de que mande la justicia. Y en el predominio de la Justicia Social, la humanidad avanza.

Pero…¿Qué es la justicia social?. Esta preocupación ancestral, bíblica, fue originalmente racionalizada por Aristóteles. Justicia Social “es dar a cada quien lo suyo” dijo.

Evaristo Hernández
1/060613

8.7.14

Ser, Deber Ser y Principio Socialista del Trabajo

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En una oportunidad, conversando con un dirigente histórico del socialismo en mi país, le mencioné, como algo incoherente en la conducta socialista, que en muchas ocasiones hacíamos caso omiso del principio socialista del trabajo; que dice que cada persona debe ser retribuida material y moralmente, conforme a su trabajo y su capacidad. El dirigente me respondió que debía observar que una cosa es el deber se y otra cosa el ser, y entendí que se refería al idealismo real de construir una sociedad basada en el principio socialista del trabajo y me señaló que otra cosa es el ser, que comprendí que en una sociedad capitalista es usual la violación del principio de darle a cada quien según su trabajo y según su capacidad.

Me pareció, en principio, correcta la afirmación. Sin embargo siempre me quedó la duda sobre si quienes asumen una concepción socialista del mundo y de la vida pueden construir el socialismo violando o al menos siendo indiferentes al principio socialista del trabajo. Creo que no se puede construir el deber ser haciendo en aspectos sustanciales y cotidianamente lo que no se debe hacer. En política el triunfo de los principios consiste en que toda acción y negociación no ponga en riesgo el abandono o distorsión de la realización de los principios, en este caso del principio socialista del trabajo.
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24.6.14

Nota sobre el principio comunista primitivo del trabajo

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Históricamente, me parece, el trabajo ha tenido principios de funcionamiento de acuerdo al sistema económico o modo de producción existente. Así, creo, se puede mencionar el "principio comunista primitivo del trabajo", el "principio esclavista del trabajo", el "principio capitalista del trabajo" y el "principio socialista del trabajo" que son los principios del trabajo realizados o en proceso de realización que la humanidad ha contemplado. 

El principio comunista primitivo del trabajo establecía primitivamente "a cada quien según su trabajo, a cada cual según su necesidad". Es la versión atrasada de que presagia una visión de la aplicación futura de ese principio en una sociedad altamente desarrollada en términos tecnológicos y consecuentemente productivos. Todo se distribuía con mucha equidad, el trabajo estaba relativamente poco diferenciado. Con sus importantes variantes por la existencia de una estratificación social más diferenciada, entre gobernantes y sacerdotes forma de aplicación de este principio probablemente pueda observarse en los modos de producción asiático señalado por Marx o en el modo de producción indígena primitivo de América.

Con el aparecimiento de la propiedad privada el trabajo se desvincula violentamente del medio de producción, paradoja de la elevación de la capacidad productiva del trabajo que evidencia las ventajas para la clase parasitaria, de explotar trabajo ajeno. El principio comunista primitivo del trabajo, deviene en principio esclavista del trabajo. En la sociedad esclavista probablemente el principio podría enunciarse como "a nadie según su trabajo a nadie según su necesidad ni su capacidad". El amo era el dueño del esclavo como ser humano y este no tenía derecho alguno ni formal ni real alguno basado en su trabajo. Dependía de la voluntad del amo la remuneración al trabajo del esclavo, podía el amo, por ejemplo, dejarlo morir de hambre, por su simple voluntad de hacerlo. Si el esclavo era remunerado en forma de alimentos y otros bienes estrictamente necesarios para su subsistencia era por el interés del amo en hacerlo trabajar.

Notas Iniciales
Para un examen del Principio Socialista del Trabajo
Evaristo Hernández
Junio 2014




Tres fases de Saint Simon


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Las cursivas en negrillas son para efectos de estudio.
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El pensamiento sociológico de Saint Simon (1760 – 1825)

Antonio Emmanuel Berthier

Introducción.

Saint Simón puede considerarse el primer antecedente de la sociología posterior a la Revolución Francesa. Preocupado por lo que consideraba una tendencia desorganizadora de la sociedad, Saint Simón rechazó la especulación filosófica acerca del orden social y a partir de una visión organicista propia del siglo XIX, encauzó sus esfuerzos intelectuales a la fundación de una nueva ciencia que tuviera por objeto al mundo social y que tuviera como principios rectores la organización y la creatividad.

Podemos dividir el pensamiento de Saint Simón en tres fases: un periodo caracterizado por una ruptura epistemológica con respecto a la reflexión social de su época y el nacimiento de su “fisiología social”; un periodo liberal donde destaca la necesidad de encauzar el conocimiento científico y la política hacia la creación de un régimen industrial; y la tercera fase donde su visión industrialista lo lleva a oponerse al liberalismo y el principio de proviedad privada, dando lugar a un socialismo utópico.

Ruptura epistemológica y nacimiento de la fisiología social (1802 – 1815)

Esta fase se caracteriza por la ruptura epistemológica que manifiesta el pensamiento saintsimoniano con respecto a los métodos intelectuales de su tiempo influenciados fuertemente por el pensamiento ilustrado. Saint Simon proclama una nueva forma de pensamiento social y político, una auténtica “revolución científica”.

Opuesto a la metafísica filosófica ilustrada de la que adquirió sustento ideológico el movimiento revolucionario francés, Saint Simon propone la construcción de un “nuevo sistema intelectual”, un pensamiento científico caracterizado por su convicción creadora, positiva, con un denotado interés reorganizador de la sociedad que permita revertir el daño que a los tejidos sociales ha causado el pensamiento tradicional fundado en la crítica al orden establecido y la desorganización social.

Saint Simón considera necesaria una nueva disciplina que arrebate la reflexión sobre la sociedad social a la teología legitimadora del orden monárquico y a la metafísica filosófica provocadora del caos. Esta nueva disciplina debería constituirse como en una “fisiología social” entendida como la ciencia positiva del hombre y las sociedades, con especificidad e identidad propias. Su aspecto positivo demanda a esta nueva disciplina fundar su conocimiento en la observación objetiva del orden social para desentrañar las funciones que dentro de él cumplen las organizaciones sociales concebidos a semejanza de órganos que componen un organismo viviente. Para Saint Simón, las instituciones sociales revelan una composición y funcionamiento específicos que deben ser considerados no desde una posición crítica que privilegie el cómo deben ser dichas instituciones sino desde una posición científica que nos revele lo que les es propio y su forma de participación en las transformaciones presentes y futuras de los procesos sociales.

Con la creación de la “fisiología social” Saint Simón pretende lograr la empresa de “hacer entrar en la categoría de las ideas de la física los fenómenos del orden llamado moral”; sólo un estudio positivo de los sistemas sociales puede descubrir las leyes del funcionamiento social y permitir la instauración de prácticas políticas que conduzcan al restablecimiento del orden social. A esta forma de acción política derivada de la práctica científica Saint Simón le designará “sistema de política positiva”.

Fase sociológica industrialista (1816 – 1825)

Un aspecto importante de la obra de Saint Simón, que acompaña a su sociología, es su pensamiento liberal desarrollado entre 1816 y 1818. Durante este periodo, el interés del autor se centra en combatir a la Monarquía Electiva francesa y al movimiento de restauración. Saint Simón consideraba al régimen monárquico el causante de la situación de desventaja política y económica en que se encontraban los industriales, gremio al que por cierto pertenecía. A través de publicaciones colectivas como “la industria” o “el organizador”, auspiciadas por industriales y el Banco de Francia, Saint Simón destacó el carácter progresista de la clase industrial reconociendo el ella la base de desarrollo de la sociedad. Todo cuanto permite el mantenimiento de la sociedad e incluso de la monarquía y sus ejércitos es producto del trabajo industrial. Saint Simón exige a los industriales tomar conciencia de éste, su papel dentro de la sociedad y a organizarse en un partido para competir por el poder político y sentar las bases de un nuevo régimen industrial con la orientación de la naciente ciencia social:

“Toda sociedad se apoya en la Industria. La Industria es la única garantía de su existencia, la fuente única de todas las riquezas y de toda prosperidad. Por esta sola razón, pues, el estado de cosas más favorable a la Industria es también el más favorable a la sociedad. He aquí, simultáneamente, el punto de partida y el fin de todos nuestros esfuerzos.”

La fisiología social, encargada del estudio de los sistemas sociales, deberá demostrar que la producción industrial constituye el factor determinante de las sociedades modernas; deberá asimismo investigar las aportaciones directas de la industria al orden social a fin de diseñar un sistema político adecuado a las necesidades de la nueva sociedad industrial.

Periodo industrialista socialista (1818 – 1825)

A pesar de su inicial coincidencia teórica y política con el liberalismo, en la última etapa de su vida, Saint Simón da un giro inesperado que lo colocará en el lado opuesto al pensamiento liberal. Para ser consecuente con su análisis sociológico de la nueva sociedad industrial, Saint Simón además de invitar a los productores a fundar un partido político para reclamar libertad económica, los incita ahora además a transformar la naturaleza de las relaciones sociales existentes e impugnar el principio capitalista de la propiedad privada. Para el pensador, el desarrollo de la producción en el orden industrial obligará tarde o temprano a subordinar a éste fin las reglas de la propiedad y a replantear el principio de libertad del liberalismo económico. Este principio permite establecer un puente entre la última etapa del pensamiento saintsimoniano y el pensamiento socialista de Karl Marx.

Berthier, A., (2007) El pensamiento sociológico de Saint Simon. 
(Descargado el día martes 24 de junio de 2014)
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15.6.14

Ser y Deber Ser del Principio Socialista del Trabajo

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Como el respeto al principio socialista del trabajo es un deber ser en una sociedad capitalista y aún en una sociedad socialista atrasada en el desarrollo de sus fuerzas productivas, se encuentra en constante lucha con el ser, con la falta de respeto al principio socialista del trabajo. En el ser, en la sociedad capitalista y en el socialismo atrasado y/o estatizado a la usanza de lo que fue la URSS, ha sido evidente la transgresión real al principio socialista del trabajo. No se remuneraba a las personas de acuerdo al tipo, cantidad y calidad del trabajo pasado y presente desplegado de acuerdo a la necesidad social del trabajo. Y esta situación persiste, no solamente en el capitalismo, en donde por definición, la base de su desarrollo es la explotación del trabajo humano, sino incluso en los intentos de construcción del socialismo, porque la sociedad en su conjunto y en la expresión individual, no ha superado las barreras que impiden el reconocimiento directo, abierto, del derecho a la remuneración material adquirida ´por el trabajo pasado y presente y diferenciada. El status social lo confiere el trabajo y no la explotación del trabajo en una sociedad socialista. Como resultado de la falta de respeto, dicho sea tanto en términos éticos como en términos económicos, existe la tendencia no a revolucionar sino a involucionar el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo.

Notas iniciales
Para examinar el Principio Socialista del Trabajo
Evaristo Hernández
Junio 2014
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12.6.14

El Estado y el Principio Socialista del Trabajo

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El Estado y el Principio Socialista del Trabajo

El principio socialista del trabajo, es un ideal, un deber ser social, que sostiene la necesidad histórica de una sociedad organizada bajo el fundamento de que a cada persona se le debe garantizar su trabajo y retribuirla materialmente de acuerdo a la cantidad y calidad de su trabajo, La consecución real, no ideal, del principio socialista del trabajo, tiene, a su vez, base en intereses económicos conforme lo explica el materialismo histórico.

En teoría la sociedad podrá organizarse en base al principio socialista del trabajo cuando el desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo eclosionen con la superestructura. Para nuestra interpretación, cuando la capacidad productiva del ser humano posibilite y democratice el consumo, y el ser humano no tenga la necesidad de explotar a otros seres humanos para asegurar su existencia. Las diferencias sociales existirán por medio de la retribución al trabajo y medida en términos del tipo de consumo de los medios de subsistencia individual y familiar y de trabajo especializados y necesarios para desplegar la labor. 

Una sociedad de esta naturaleza ha revolucionado y democratizado los medios de producción y de consumo. El Estado como instrumento de dominación de los que viven a costa de otros ha desaparecido. Es solamente una estructura que administra bienes públicos y que respeta el uso de los bienes privados personales, diferenciados, repetimos por la cantidad y calidad en el tipo o clase de trabajo social necesario establecido en el proceso de circulación o de intercambio . En una sociedad de esta naturaleza el reconocimiento al trabajo es natural, espontáneo, la justicia social y el trabajo, como decía Marx, son una necesidad vital creciente.

Notas iniciales
Para examinar el Principio Socialista del Trabajo

Evaristo Hernández
Jueves 12, Junio, 2014
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7.6.14

Lucha de Principios del Trabajo: Capitalismo y Socialismo

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Lucha de Principios Capitalista y Socialista del Trabajo

La concreción del principio de organización socialista del trabajo, es un proceso de lucha social e individual. Desde el punto de vista de la sociedad, el proceso implica la transformación de la sociedad capitalista en su contrario, una sociedad socialista. Individualmente considerado, el principio de organización socialista del trabajo implica la lucha contra la explotación propia y ajena, la lucha por el respeto al trabajo propio y ajeno, a la trayectoria, a la experiencia, a la destreza, a la calificación profesional, a la participación conquistada meritoriamente y con esfuerzo.

Forma parte de la moral capitalista con relación al principio del trabajo lo opuesto a lo anterior. En el capitalismo no se respeta el trabajo de la gran mayoría de las personas sino el de la minoría que ayuda a mantener la opresión y la injusticia económica y social de la población.

El principio de organización capitalista y socialista del trabajo coexisten, tanto social como individualmente. Así como como coexiste el ser y el deber ser de todas las cosas. En lucha. El principio de organización socialista del trabajo se abre paso históricamente, en un proceso de lucha, en toda sociedad capitalista. A veces esta lucha adquiere matices impresionantes por lo novedosos, como es la iniciativa del Partido Socialista Suizo de establecer un salario único y base, a fin de que las personas se dediquen al trabajo que deseen y para el cual sientan vocación y desarrollen sus capacidades.

Esta lucha de principios de organización del trabajo, está presente de manera singular en América Latina. Toda lucha implica aciertos y errores, pero de su resolución dependerá el futuro del Socialismo.

En la evolución social, puede decirse que el primer intento de construcción de una sociedad socialista fracasó precisamente, por la distorsión de un único punto: no se garantizó que a cada persona se le remunerara de acuerdo a su trabajo y a su capacidad. Un motorista de bus recibía lo mismo que un médico, por ejemplo. Con esa experiencia se evidenció que un sistema erigido sobre la arbitrariedad y discreción colectiva e individual, que no toma en cuenta necesidades sociales reales laborales, antecedentes, méritos, calificaciones y trayectoria de lealtad social para ubicar y remunerar a las personas en y por el trabajo que merecen, que han conquistado con su esfuerzo y que la sociedad necesita, se carcome por dentro y se derrumba como un gran mueble roído por dentro por la polilla de la injusticia social que necesariamente también es individual. Examinar desde la ciencia social este punto es determinante para explicarse la caída del primer esfuerzo humano de construcción de un sistema socialista prácticamente en todo el siglo XX y extraer sus lecciones históricas.

Notas iniciales
Para examinar el Principio Socialista del Trabajo
Evaristo Hernández
Junio 2014
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5.6.14

Dos divisiones del Socialismo

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Dos divisiones del Socialismo

En teoría del Socialismo existe un punto de inflexión: la teoría de la plusvalía de Marx, aunque existe una opinión de que al menos el concepto moderno de plusvalía, fue explorado originariamente por William Thompson. El Socialismo tiene dos grandes divisiones: desde antes y después de la teoría de la plusvalía. El Socialismo Científico lo es porque se basa en la posibilidad de la construcción de una sociedad socialista por las leyes de la naturaleza humana que rigen la producción capitalista de la plusvalía.

Sin embargo subsiste en las dos grandes divisiones del socialismo el principio de organización socialista de la sociedad, heredado de los socialistas anteriores al socialismo científico, que Federico Engels denomina socialistas utópicos. De ellos arranca la premisa de que una sociedad socialista lo es porque se organiza en base al trabajo, que retribuye materialmente de acuerdo al tipo de trabajo es decir, a la complejidad, al riesgo de la labor desplegada; también en cuanto a la cantidad de tiempo dedicado al trabajo, se remunera materialmente conforme el número de horas desplegadas en la labor; y también el trabajo se recompensa materialmente conforme a la calidad, a la capacidad que tiene el ser humano, como individuo y como colectivo, de desplegar un trabajo diferenciado, cuidadoso, diestro, preciso, dicho mas escuetamente, un trabajo de mejor calidad.

Las diferencias sociales en el socialismo son materiales, solamente que no son resultado de la explotación del trabajo humano, sino por el hecho de que las personas son remuneradas de acuerdo a condiciones necesarias por su tipo y cantidad de trabajo y a su capacidad para desarrollarlo. El denominador común es el trabajo, en una sociedad socialista el trabajo y su remuneración equivalente que sostenga la producción y reproducción de la fuerza de trabajo es un derecho humano; la diferenciación social, material proviene del tipo, intensidad, capacidad, cantidad y calidad con que se ejecute el trabajo.

Se transgrede el principio de organización socialista del trabajo cuando el desempleo es consustancial al movimiento económico, como en la sociedad capitalista, cuando la remuneración de la fuerza de trabajo no recompensa los bienes materiales necesarios para la subsistencia del trabajador, manual o intelectual, y la de su familia; cuando no se reconoce en términos de remuneración material la experiencia, el trabajo acumulado, la idoneidad de las personas para ejecutar un trabajo, la capacidad de las personas para efectuarlo, la formación y la educación, la calidad demostrada del trabajador, su lealtad a su profesión y su sociedad.

Notas iniciales
Para examinar el principio socialista del trabajo
Evaristo Hernández
Junio, 2014
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12.3.13

Corrupción es Traición en el Socialismo

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En un discurso señero del 10 de marzo del 2013, desde el punto de vista del posicionamiento ideológico del pensamiento socialista sobre la corrupción, Nicolás Maduro expresó:

"Corrupción es Traición".

El discurso completo puede escucharse y verse en:

http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=5586144552614283918#editor/target=post;postID=7939946720404467966

Puntos importantes del discurso relacionados con el problema de la corrupción son los siguientes:

1. Tres problemas atentan contra la construcción del socialismo: burocratismo, oportunismo y corrupción.

2. De ellos tiene especial importancia, la corrupción.

3. Estos tres problemas, si se deja que se desarrollen, imposibilitan la construcción del socialismo.

4. "Los corruptos son traidores y hay que ir tras ellos, estén donde estén".

5. Hay seguridad de que se superarán los tres problemas.

Se puede reflexionar al respecto que existen dos tipos de líderes socialistas que no son corruptos: los pasivos y los activos. Tipificamos el líder socialista no corrupto pasivo como aquel cuyo comportamiento es honesto pero que no se esfuerza o se esfuerza débilmente para combatir los elementos de corrupción que existen en el movimiento socialista. El líder socialista no corrupto activo es aquel que además de tener un comportamiento honesto trata de imponer un estilo de vida no corruptible en el movimiento socialista, en colectivos y en personas. Este último tipo de líder socialista es el tipo ideal para la construcción del socialismo en el siglo XXI, habida cuenta la experiencia de la extinta URSS.

Un tema de psicología social derivado sería la indagación sobre el concepto de "honestidad". Existe honestidad capitalista y honestidad socialista. Se debe construir una teoría al respecto.
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2.8.12

Lo que hace un gobierno socialista en 56 días.

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Recibido por correo electrónico con solicitud de difundirlo.

Las negrillas, sangrías y separación de algunos párrafos son nuestros para efectos de estudio.

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Lo que hace un gobierno socialista en 56 días.

Leyeron bien: el gobierno socialista francés, ok?

Esto es lo que ha hecho Hollande (no palabras, hechos) en 56 días en el cargo:

- Ha suprimido 100% de los coches oficiales y los ha subastado; y lo recaudado se destina al Fondo de Bienestar para ser distribuido a las regiones con el mayor número de centros urbanos con los suburbios ruinosos.

- Ha hecho enviar un documento (doce líneas) a todos los organismos estatales dependientes de la administración central en el cual les comunicaba la abolición de los "vehículos de empresa" desafiando de manera provocativa e insultando a los altos funcionarios, con frases como "si un ejecutivo que gana 650.000 euros año, no puede permitirse el lujo de comprar un buen coche con sus ingresos del trabajo,
quiere decir que es demasiado ambicioso, que es estúpido, o que es deshonesto.
La nación no necesita ninguna de estas tres figuras". Touchè. Fuera los Peugeot y los Citroën. 345 millones de euros salvados de inmediato, y trasladados a crear (apertura 15 de agosto 2012) 175 institutos de investigación científica avanzada de alta tecnología, asumiendo la contratación de 2560 jóvenes científicos desempleados "para aumentar la competitividad y la productividad de la nación".

- Ha abolido el concepto de paraíso fiscal (definido "socialmente inmoral") y promulgó un decreto presidencial de de urgencia estableciendo un porcentaje del 75% de aumento en la tributación para todas las familias que, netos, ganan más de 5 millones de euros al año. Con ese dinero (manteniendo así el pacto fiscal) sin que ello afecte un euro al presupuesto, ha contratado a 59,870 licenciados desempleados, de los cuales 6.900 desde el 1 de julio de 2012, y luego otros 12.500 el 1 de septiembre como profesores en la educación pública.

- Ha privado a la Iglesia de subsidios estatales por valor de 2,3 millones de euros que financiaban exclusivos colegios privados, y ha puesto en marcha (con ese dinero) un plan para la construcción de 4.500 jardines de infancia y 3.700 escuelas primarias, iniciando un plan de recuperación la inversión en la infraestructura nacional.

- Ha establecido el "bono-cultura" presidencial, un mecanismo que permite a cualquiera pagar cero impuestos si se constituye como cooperativa y abre una librería independiente contratando al menos dos licenciados desempleados de la lista de desempleados, con el fin de ahorrar dinero del gasto público y realizar una contribución mínima al empleo y al relanzamiento de nuevas posiciones sociales.

- Ha abolido todos los subsidios gubernamentales a las revistas, fundaciones y editoriales, sustituyéndolos por comités de "emprendedores estatales"" que financian acciones culturales sobre la base de la presentación de planes de negocio relacionados con estrategias de mercado avanzadas.

- Ha puesto en marcha un procedimiento muy complejo en el que ofrece a los bancos una elección (sin impuestos): Quien proporcione préstamos blandos a empresas francesas que produzcan bienes recibe beneficios fiscales, quien ofrece instrumentos financieros paga una tarifa adicional: lo tomas o lo dejas.
- Ha reducido en un 25% el sueldo de todos los funcionarios del gobierno, el 32% de todos los diputados y el 40% de todos los funcionarios estatales de alto nivel que ganan más de 800 000 € por año.
Con esa cantidad (alrededor de 4 millones de euros) ha establecido un fondo que ofrece garantías de bienestar a las "madres solteras" en condiciones financieras difíciles garantizándoles un salario mensual por un período de cinco años, hasta que el niño vaya a la escuela primaria, y tres años si el niño es mayor. Todo ello sin modificar el equilibrio del presupuesto.

No sería interesante que nuestros gobernantes tomaran nota de algunas de estas medidas? o es tan difícil cuando la voluntad existe.

COPIEN Y DIFUNDAN.
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16.6.12

Sobre Justicia Social, Partido y Gobierno

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Sobre Justicia Social, Partido y Gobierno

1. Existen diferencias entre Partido y Gobierno.

El Partido revolucionario socialista tiene en la permanencia el medio de consecución de sus finalidades y el Gobierno tiene en la temporalidad el medio limitante para materializar sus promesas de campaña y su plan o programa de Gobierno.

La finalidad del Partido se concreta en el largo plazo, históricamente determinado, la finalidad del Gobierno se agota en el corto plazo, de cinco años, normalmente.

2. La esencia de un Partido Revolucionario Socialista se define por su finalidad, científicamente establecida, de la posibilidad de construir un sistema social con justicia económica, basado en el principio de que cada persona debe retirar del producto social lo que le corresponde de acuerdo a la complejidad y exigencia del trabajo productivo que desempeñe y a su capacidad y habilidades constatadas para desempeñarlo: a cada cual según su trabajo y a cada quien según su capacidad, es el principio de organización socialista del trabajo.

Esta lucha por concretar la finalidad socialista, como nos enseñó el caso de la URSS, discurre entre el ser y el deber ser histórico, entre flujos y reflujos históricos, consolidaciones y disoluciones, procesos pacíficos y violentos y la construcción de un nuevo sistema social no es cosa de un quinquenio, como lo es el caso de un plan o programa de Gobierno.

3. Las finalidades sociales son la columna vertebral de la acción política.

El ser humano es el único ser que transforma y hace las cosas con finalidades conscientes.

En los animales la acción tiene finalidad también pero es instintiva, no consciente. Los seres humanos transformamos todo con una dirección consciente: la naturaleza, nuestro mismo pensamiento y nuestra sociedad; porque somos pensantes, porque actuamos con claridad de las finalidades,

La ideología partidaria es una expresión de la conciencia de la finalidad de la sociedad humana: se aspira a una sociedad justa, solidaria, productiva, generadora de riqueza y de bienestar económico y social.

La teoría y la ideología partidaria tienen su propia dimensión y se cultivan por medio de la organización práctica, educación política y estudio e investigación científica tomando como base la dialéctica materialista, sobre todo aplicada a la historia de la sociedad, con metodología y concepción del materialismo histórico.

4. Las finalidades se transforman en una fuerza física.

Las finalidades trascendentes, estructuradas en un Partido Revolucionario Socialista constituyen el esqueleto y el cerebro de la sociedad y consecuentemente de su Gobierno.

La temporalidad de un plan o programa de Gobierno solamente puede, en medio de fricciones, conectarse para ejercer una función transformadora consciente, encaminada a la construcción de un sistema económico social libre de explotación, por la vía de la posible incidencia que un Partido tenga en la sociedad y en el mismo Gobierno.

Pero el Partido no debe confundirse con el Gobierno, ni viceversa.

Pueden existir, como de hecho, existen, militantes del Partido que ejerzan como funcionarios gubernamentales, pero, como entidades, el Partido y el Gobierno son entidades diferentes, con diferentes finalidades.

Las finalidades del Partido y del Gobierno son diferentes, pero pueden ser compatibles sobre todo cuando un Partido, como el nuestro, ha ganado las elecciones por primera vez en la historia nacional.

La finalidad temporal del Gobierno puede conectarse con la finalidad permanente del Partido y esto no lo hace el Gobierno y su estructura, sino que lo hace el Partido, por múltiples vías y formas, especialmente las de la movilización social y el apego al cumplimiento de la lucha y conquistas democráticas estampadas en el Programa de Gobierno, consensuado y socializado, entre personas e instancias comprometidas.

En nuestro caso, en el marco del proceso de erradicación del modelo neoliberal, como se dejó consignado en uno de los párrafos del Programa de Gobierno..

La exigencia concreta, en política, es un medio de avanzar en la lucha, es un planteamiento que se convierte en fuerza física, organiza voluntades y energías para lograrla; forma parte de la táctica y dependiendo de su correspondencia con la realidad, planteamiento aceptable y mecanismo de exigencia se convierte en una exigencia ineludible y de necesaria adopción para todas las fuerzas políticas, individuales y colectivas.

Evaristo Hernández
Noviembre 2009
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